viernes, 13 de noviembre de 2015
domingo, 10 de agosto de 2014
Profundos mensajes en grandes clichés
Mr Nobody
Director: Jaco Van Dormael
Guion: Jaco Van Dormael
Reparto: Jared Leto,
Duración: 155 minutos
Género: Drama psicológico, Romance, Ciencia Ficción
Mr Nobody es un film que relata las diferentes vidas de Nemo (Jared Leto). La verdadera cuestión comienza a partir de la separación de sus padres, donde este niño deberá elegir con quien desea quedarse. Por un lado el padre en el andén y por el otro una madre que se aleja en un tren. A través de esta difícil decisión las vidas de todos aquellos que rodean al joven Nemo se verán impactadas por las pequeñas o grandes determinaciones que tome.
Este film de trama compleja, imágenes superpuestas, viajes y saltos en tiempo no es ninguna novedad si viene de la mano de Jaco Van Dormae que su impronta se caracteriza por semejantes rarezas.
El largometraje encierra grandes y exagerados clichés. Un hombre que se cae por pisar despistadamente una hoja. Una mujer que corre al auxilio de este para mirarse fijamente y saber que a partir de allí sus vidas cambiarán por completo. O un primer beso de dos desconocidos que en aquel mismo momento por si fuera poco se dicen “Te Amo”.
La tendencia, también obvia, de marcar con “ciertos colores” a los tres amores de la vida de Nemo. El amarillo de Jean (Linh Dan Pham), el azul melancólico de Elise (Sarah Polley) o el rojo de Anna (Diane Kruger).
Los paisajes infantiles y absurdos también son un componente interesante en la esencia de “Mr Nobody”. Barrios o grandes ciudades hechas de maquetas y autitos de juguetes. El momento donde se ve una calle donde todos los autos son rojos menos el del personaje principal, o una habitación de paredes con rombos que hace juego con la cama y la vestimenta de Nemo. Simple y a su vez complejo.
Son algunos de los momentos, escenas o detalles que “intentan” claramente con intención dejar algo sosa o ingenua las profundas y complejas problemáticas de la vida. Todas las dudas existenciales como el porqué de la existencia del “yo mismo”, el transcurso del tiempo, los efectos causa y consecuencias que rodean a todos y en todo momento y por supuesto el impacto de las pequeñas o grandes decisiones se hallan en la obra maestra de Van Dormael.
martes, 22 de julio de 2014
Morbo pero solemne
El Cuerpo
Director: Oriol Paulo
Guión: Oriol Paulo
Reparto: Hugo Silva, José Coronado, Belén Rueda y Aura Garrido
País: España
Año: 2012
Género: Thriller, drama psicológico.
El cadáver de una importante empresaria desaparece de la morgue sin dejar ningún rastro. El Inspector Jaime Peña (José Coronado) investiga el extraño suceso con la ayuda involuntaria de Álex Ulloa (Hugo Silva), el viudo de la mujer desaparecida.
Un film atrapante que viene de la mano de Oriol Paulo. Un drama psicológico, por excelencia, que carga consigo una historia enrevesada y retorcida. Mantiene al espectador en constante sobresaltos que no son los méritos de una buena banda sonora sino por la complejidad de la trama en sí misma.
Los saltos constantes en el tiempo son oportunos en esta clase de largometrajes que se entremezclan unas historias con otras. Sin embargo en ocasiones este recurso se vuelve, evidentemente, reiterativo y en algunos momentos previsible.
Los matices inesperados, las idas y vueltas de las historias de cada personaje son un componente exquisito de este film. El personaje del detective (José Coronado), el de la muerta que sí, la muerta que no (Belén Rueda) y la del marido arrepentido o el amante apasionado (Hugo Silva) son otro aporte bien logrado.
“El cuerpo” está cargado de momentos de viva luz, pero también es cierto que su trama se opaca para aquel espectador minucioso, obsesionado con los pequeños detalles que nota algunos cabos sueltos. Cabos sueltos de un final que se compromete a cerrarlo todo pero que a duras penas lo logra.
lunes, 14 de julio de 2014
Qué vuelvan las buenas historias!
“Encuentros para el alma”, así denomina Elbio Córdoba curador del espacio de cine alternativo o de culto que se dicta todos los martes en la Biblioteca Argentina Dr. Juan Álvarez.
El evento tiene lugar desde hace ya tres años, donde durante un mes se respeta una cierta temática. “Este año lo hacemos por países, pero años anteriores lo hacíamos por directores y el que viene lo haremos por género”, comenta el Elbio con entusiasmo. En el mes de junio el ciclo presenta al “Cine Británico” con respecto a las instituciones escolares. El mes pasado se trató sobre el rol de la mujer bajo la perspectiva francesa.
El martes 3 de junio se proyectó el film ingles de 1951 “La versión de Browning”. Dirigida por Anthony Asquith y protagonizada por Michael Redgrave, Jean Kent y Nigel Patrick. Premiada como mejor guion y como mejor actor (Michael Redgrave) en el Festival de Cannes.
El largometraje tiene como personaje principal a un profesor, Andrew Crocker-Harris, temido y odiado por sus alumnos que por problemas de salud debe abandonar su trabajo. Este a pesar de su larga trayectoria y de sus años en la institución a nadie parece preocuparle su retirada. Sin embargo una frase resonara al final de film. Unas palabras escritas a mano en un manuscrito de “Agamenón” de la versión de Browning: “A mi querido maestro con gentileza. Taplow”
Taplow es uno de los alumnos más distraídos, desordenados pero extrovertido del exigente profesor. Es él quien por momentos hace reflexionar al personaje principal sobre sus tiránicas actitudes. Y quien le deja como enseñanza al institutor que a pesar de sus rígidas formas su trabajo no fue en vano. Pues al fin y al cabo Taplow no reprocha al maestro, por el contrario le agradece.
Mientras tanto en la sala hay alrededor de cincuenta espectadores, que disfrutan del film con debida atención. Sus edades oscilan entre los 60 y 80. Estos a lo largo de la película comentan con euforia o desprecio algo sobre alguno de los personajes. Incluso un teléfono celular sonó a mitad de la sala y un hombre se incorporó enojado y dijo: “Apaga ese aparato che”.
“La gente utiliza este espacio para distraerse un poco, para escaparse un poco de la rutina”, dice Elbio Córdoba y agrega: “No es lo mismo mirar una película en tu casa que salir al exterior para hacerlo”. Además cuenta con entusiasmo que el ciclo comenzó con no más de diez espectadores y que hoy son más de cincuenta. “Esto se debe, en mucho de los casos, porque la gente está cansada del cine hollywoodense y busca algo nuevo en los clásicos, en la vieja escuela”.
Lo cierto es que el ciclo que se presenta en la Biblioteca Argentina Dr Juan Alvarez, no es el único. Demás entidades públicas como el “Cine Club” o “El Cairo” hace tiempo que otorgan espacio a este cine alternativo o de culto. Esto no solo significa un llamado de atención al cine comercial o al que actualmente acostumbra Hollywood sino también al consumo del cine como tal.
Una mirada taciturna, por el lápiz de Joe Sacco
Joe Sacco es un periodista conocido por sus crónicas representadas a través del comic. Es un gran referente de este singular género que muestra el medio camino entre la labor periodística y el relato gráfico. Nació en octubre de 1962 en la Republica de Malta, un país insular miembro de la Unión Europea. Alguna de las obras más reconocidas fueron: “Palestina: en la franja de Gaza” y “Gorazde: Zona protegida”.
Después de dedicarse a los comics románticos, a finales de los 80 comienza a recorrer el mundo. Allí se engendran las primeras historias marcadas por la impronta personal de Joe Sacco, historias que formarían parte del volumen “El final de la guerra”.
Esta obra contiene dos relatos principales ubicados temporalmente una vez concluida la guerra de Bosnia. Por un lado muestra la vida de “Soba” un ex combatiente voluntario. Después de perder a toda su familia y a gran parte de sus amigos, actualmente, dedica su tiempo en bares nocturnos y tocar la guitarra con su banda “Z.O.C.H”.
La segunda historia que presenta este volumen es “Navidad con Karadzic”, en esta deja de lado lo emotivo y biográfico para darle lugar a un relato cargado de un humor negro y situaciones casi absurdas. En ella Sacco descubre una noticia que no se hará presente en los diferentes medios de comunicación, mientras persiguen a un criminal de la guerra.
Joe Sacco muestra personajes deprimentes y taciturnos, enmarcados más todavía por el sello de su lápiz. Este es para el comic lo que para el arte es el realismo. Nada es exuberante, ni bello, ni excesivamente desastroso. Simplemente es.
En “Final de la guerra” se hace presentes la realidad en su máximo alcance. La realidad que debe sobrellevar una sociedad todavía arrasada y devastada que, como en el caso de Soba, solo busca consuelo en las noches y en aquella gran compañera que es la música.
Los gráficos son melancólicos, muestran personajes de grandes ojeras y ojos tristes. La misma presencia Joe Sacco, autoplasmado en su obra, deja una interesante sensación de verlo siempre como espectador partícipe y a su vez ajeno a todo lo que ocurre, tal y como debe ser.
La Reina de la magia es una muggle
Joanne Kathleen Rowling o mejor conocida como J.K.R vive en las afueras del Monte Codswold. En una gran casa de piedras, de puertas y ventanas de madera. Más alejada se encuentra una laguna que es atravesada por un puentecito. La mansión está rodeada de colinas y extensos bosques de coníferas. El paisaje es algo frio pero la casa está repleta de pequeñas macetas llena de flores de diversos colores. Estas les brindan cierta calidez.
Jo, como le gusta que la llamen sus amigos, tiene la mirada perdida y algo pensativa cuando se sienta en una mecedora en la puerta de su hogar. Observa algo ausente como juegan sus hijos más pequeños. Mackenzie Jean Murray de 9 y David Gordon Murray de 11. Ambos corretean entre la maleza y se suben a una casa en un árbol. Construida hace, ya varios años cuando su hija mayor, Jessica Isabel Arantes de 20, todavía era una niña.
Quien pudiera estar en la cabeza de aquella mujer, de grandes ojos azules y cabello rubio. Tiene una mirada penetrante que lleva cierta autoridad y respeto. Quien pudiera imaginar las diversas historias que en su mente ha de formar. Lo cierto es que ese paisaje que rodea a la escritora no está muy lejos de aquellos que pertenecen al reino del mago de lentes redondos y de cicatriz en la frente. “Su gran musa, claramente”, explica Diane Rowling, hermana de Jo.
Pero si bien esta casa fue una de las grandes inspiraciones para la escritora, no fue la primera, no fue la que le dio forma y vida al personaje de su vida. “Fue como un sueño”, cuenta Jo Rowling: “en un momento aparecí en el medio de un bosque y pude ver a un niño de ojos verdes y lentes redondos, tenía una herida en la frente en forma de rayo”. No sabe como pero cuando despertó estaba segura que se trataba de un mago y que debía ir a un colegio de magia y hechicería. Aquella vez se encontraba en un tren, viajaba desde Manchester hasta Londres.
Alrededor de las 11 de la mañana llega su esposo Neil Murray de 43 años. Toma una silla similar a la de su mujer y se sienta también a contemplar el panorama. No hablan, casi ni se miran y solo se sostiene de la mano. “Estos son los momentos en que sé que no la debo interrumpir”, confiesa Neil con cierta timidez: “Cuando se queda así, es porque alguna loca idea se le debe estar ocurriendo”. Jo solo sonríe y comparten una mirada cómplice.
Neil Murray, como bien opinan los fans de J.K.R, es un Harry Potter adulto. Tiene el cabello negro, ojos verdes y lentes. Se recibió de medico a los 26 años en la Universidad de Oxford. Conoció a Jo en el 2000, fueron presentados por una pareja amiga. Ambos habían estado casados anteriormente así que después de divorciarse, contrajeron matrimonio. “Fue en esta casa”, recuerda alegremente Neil: “Una ceremonia pequeña donde solo estaban nuestros padres y hermanos, y Jessica”.
En aquel momento ambos observan como sus hijos juegan con una pelota. Mackenzie lleva un gorro de bruja y mientras corre se lo sujeta fuertemente para que no se le caiga. La niña tiene los ojos azules y el cabello oscuro, como su padre, recogido en una trenza que ya está casi desecha y enmarañada. David por otro lado era el vivo reflejo de su madre. Rubio, de ojos penetrantes y gestos autoritarios.
Alrededor de las 4 de la tarde llega la hermana menor de Jo, Dianne Rowling. Una mujer alta y delgada de pelo y ojos oscuros. El viento en las colinas de Codswold torna el ambiente más frío y es imposible permanecer en las afueras de la mansión. De modo que Lily, una empleada de la casa se dispone a preparar el té para ambas mujeres.
“Jo siempre llevó en las venas eso de ser escritora”, cuenta Dianne y recuerda que cuando ambas eran pequeñas jugaban en el patio de su casa a que eran brujas, con un vecino que se llamaba Ian Potter. “Siempre con nombres raros inventaba hechizos”.
La casa de Joanne Kathleen Rowling lleva impregnada su esencia o la esencia de sus libros. Esta tiene un porte antiguo con muebles de épocas pasadas. En las repisas que decoran el living estan repletas de retratos donde se la puede ver con su familia en distintas partes del mundo. Hay una que llama un poco más la atención. Una fotografía vieja, casi amarillenta donde se encuentran ella y un muchacho pelirrojo. Llevaban el típico uniforme ingles de secundaria. Pollera y saco bordo ella y pantalón y saco él.
-¿Quién es? –pregunto.
-Mi mejor amigo de la secundaria. –explica con nostalgia –Después de que mi madre se enfermó, él fue un gran apoyo para mí.
-¿Y qué pasó son él?
-Hasta lo que sé se casó y tuvo muchos hijos.
La infancia de Jo fue una infancia como cualquier otra. Nació el 31 de julio de 1965 en Yate, Gloucestershire, Inglaterra. La familia estaba compuesta por cuatro integrantes Peter James Rowling y Anne Volant los padres de Joanne y Dianne. En lo referido a su educación algunos de sus profesores cuentan que la escritora era buena alumna pero un poco dispersa. Por aquel entonces todo marchaba muy bien hasta que a su madre le diagnosticaron Esclerosis Múltiple. “A partir de allí comenzó a ser muy duro para todos nosotros pero en especial para ella”, recuerda con cierta amargura Dianne.
El 31 de diciembre del 1992 falleció Anne Volant, después de luchar 10 largos años. “Nunca le pude contar el sueño sobre Harry Potter”. Aquellos fueron momentos muy difíciles, ya que su madre representaba un gran apoyo cuando todos se burlaban de sus extrañas ideas y de su increíble imaginación.
En varias ocasiones la escritora había sufrido la indiferencia o el maltrato por parte de sus compañeros y profesores cuando se encontraba en la escuela. Lo cierto era que siempre se sentaba última en la clase y concentraba gran parte de su tiempo en dibujar dragones, inmensos castillos y diferentes criaturas mágicas. “Una vez una de sus compañeras la golpeo en uno de los pasillos del colegio y fue entonces que conoció a Percy Jones quien la ayudó en aquel momento”, explica Dianne refiriéndose al muchacho pelirrojo del retrato.
Ahora Jo nuevamente parece ensimismada mientras Lily y su hermana comentan alegremente las noticias del día. Suena el teléfono y es la primera en correr para llegar a él rápidamente. Es su hija mayor Jessica Isabel Arante, fruto de su primer matrimonio. La joven actualmente se encuentra estudiando en Oxford por lo que no ve a su familia a diario. A Jo mientras habla se la nota alegre, un poco efusiva mientras le cuenta los detalles más importantes de la semana. Luego se oyen largos silencios donde es a la escritora a quien le toca escuchar la rutina de su hija.
-Después de hablar con Jess se pone algo melancólica –explica Niel que acaba de llegar con los dos niños de dar un paseo por los alrededores de la mansión –Luego se encierra su “santuario y pasa horas escribiendo.
Efectivamente cuando cuelga el teléfono se dirige a su “santuario”, como llaman todos a la habitación de Jo. Un territorio completamente personal, es el corazón de la escritora. Un cuarto amplio, con grandes ventanales que muestran una imagen panorámica del paisaje que rodea la casa. Las estanterías de libros rodeaban todo el lugar. Algunos de filosofía, que están en latín y griego. También se encuentran allí todo tipos de clásicos desde “La Iliada”, “La divina comedia”, algunos de Shakespeare y hasta la trilogía “El Señor de Los Anillos”.
En las repisas hay toda clase de objetos que puestos allí en su conjunto parecen un manojo de cosas sin sentido. Una bola de nieve, varios relojes de arena, un péndulo de newton, miniaturas de metal de la torre Eiffel, el Big Ben, la torre de Pizza y el Partenón. Algunas de las paredes también mostraban diferentes pinturas de diversos estilos, como “La Madonna Sixtina” de Rafael, “Flora” de Rembrandt y “Las meninas” de Velázquez. Daban la impresión que en cualquier momento cobrarían vida.
Entonces Jo se sienta en su escritorio. Observa a su alrededor con orgullo y mira embelesada algo que saca de su escritorio. Un objeto conocido, un especie de collar que lo hace girar entre sus dedos y ríe divertida.
-De todas las cosas que aparecen en el mundo de Harry este es mi preferido. –dice mientras juguetea con el “Giratiempo” un amuleto que aparece en la saga del mago para poder retroceder en el tiempo.
¿Por qué? –pregunto.
-A quien no le gustaría arreglar tantas cosas. – ríe mientras lo gira tres veces – Es una lástima que no lo sepa usar.
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